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Fe, cultura y progreso

MENSAJE ACERCA DE LOS HORRIBLES HECHOS DE TRATA DE PERSONAS EN NUESTRA DIÓCESIS

OCQ 157/16.

Ciudad Quesada, 5 de setiembre del 2016.

MENSAJE ACERCA DE LOS HORRIBLES HECHOS DE TRATA DE PERSONAS EN NUESTRA DIÓCESIS

Ante la noticia sobre la desarticulación de una organización delincuencial dedicada a la vergonzosa trata de personas con fines de explotación sexual, y que ha estado operando en comunidades de nuestra Diócesis, manifiesto la más enérgica condena a tan abominable situación que, como lo ha dicho de forma reiterada el Papa Francisco, es un crimen contra la humanidad.

Partiendo del reconocimiento de la dignidad humana, de los que habiendo sido creados a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27), y redimidos por la preciosísima sangre de Cristo, estamos llamados a ser “hijos en el Hijo” y templos vivos del Espíritu, hemos de manifestar que toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios, y se configura como ofensa al Creador del hombre. (Christifideles Laici, n. 37). Por ello, la trata de personas, independientemente de los fines que tenga, tanto sexual como laboral, no debe tener cabida jamás en medio de nosotros, y más aún cuando nos preciamos de ser una nación cristiana y respetuosa de los derechos humanos. Por tanto, la trata, como cruel y vergonzoso delito, debe ser perseguida, controlada y prevenida para evitar la prolongación de una tragedia social que daña severamente la salud de nuestra sociedad.

Asistimos, con dolor y vergüenza, a un comportamiento social en el cual muchas acciones realizadas están dejando de ser humanas, porque carecen de un verdadero sentido de sensibilidad ante el valor de la persona, al punto de convertir a mujeres (como es el caso que hoy nos ocupa) en mercancía de transacciones en las que priva la lógica de la ganancia económica, sin importar el daño físico, moral, emocional y espiritual de quienes, con engaño y privación de su libertad, son vendidas en el mercado del placer y compradas, muy probablemente, por ciudadanos que podrían ser miembros de nuestras propias comunidades.

Bien sabemos que la organización criminal, desde la que opera la trata de personas, trasciende sin duda las fronteras, pero desde el Evangelio, que enuncia y proclama la libertad de los hijos de Dios, se rechazan todas las esclavitudes que derivan, en última instancia, del pecado (cf. Rom 8, 14-17).

Con base a lo anterior, quiero llamar la atención de los ciudadanos, creyentes o no, que habitan en la Diócesis de Ciudad Quesada, para que esta noticia, que tristemente hemos conocido, no se quede en una información periodística más que impacta mientras permanece en los titulares de los distintos medios, sino que sea un verdadero y serio motivo para reflexionar sobre esta realidad que afecta a más de 30 millones de personas en el mundo, según datos de la organización conocida como Naticnai Human Trafficking Resource Center.

Nuestro país, y específicamente nuestra zona norte, no están inmunes a esta realidad, puesto que existe una serie de factores determinantes de riesgo como son la pobreza en la que viven muchas personas, el poco control social a negocios de alto riesgo moral, la cultura hedonista que se está imponiendo y que hace que prevalezca, independientemente de la edad, condición económica o de nacionalidad, la búsqueda del placer que tiene como instrumento a mujeres, niños y niñas, agravado también el fenómeno con una frontera frágil, en la que resulta fácil el tráfico de personas y que concluye en personas sometidas a la trata.

En el compromiso social que hemos de asumir, habrá que reflexionar sobre el rol determinante de quienes demandan los “servicios” de mujeres a las que se les explota sexualmente, ya que son parte de la comisión del delito, y con sus prácticas inmorales, consideradas así desde los principios de la Iglesia Católica, agudizan la perversa comercialización de mujeres a las que se les mancilla su dignidad.

En coherencia con lo que la Iglesia Católica nos enseña, quiero manifestar también:

1- Felicitar y agradecer a las autoridades de la policía migratoria por su intervención, la cual ha permitido la recuperación de la libertad de estas mujeres y la reducción ante la ley de la agrupación criminal que ejecutaba estas acciones criminales.

2.- Llamar a la comunidad a no revictimizar a las mujeres que han sido identificadas como tratadas por el grupo criminal, sino más bien mostrarles los signos de la misericordia para ayudarlas a restaurar sus heridas espirituales, morales y emocionales, y puedan vivir su libertad en cuanto hijas de Dios y miembros de la familia humana.

3.- Invitar a las personas que asisten a los antros donde se práctica el comercio sexual, para que en un afán de conversión, y para no ser cómplices de estos tipos de delitos, asuman una actitud de respeto a la dignidad de las mujeres, evitando ser usuarios de estos locales.

4.- A los miembros de nuestras Parroquias, a estar más vigilantes sobre los posibles casos de trata de personas que puedan registrarse en nuestras comunidades, procurando informarse mejor sobre el tema con el apoyo de la Oficina Diocesana de Pastoral Social y de las autoridades competentes.

Finalmente, como nos ha dicho el Papa Francisco, “tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana” (Evangelii gaudium 169).

Que esta triste realidad que hoy nos impacta, nos sirva para rediseñar las formas de hacer camino cristiano, buscando que nuestro compromiso de fe se evidencie en la construcción de una sociedad más justa, en la cual la persona humana sea reconocida y respetada como tal, y en consecuencia, delitos como la trata de personas ya no tengan cabida entre nosotros.

Con mi saludo, gratitud y bendición,
+MONS. JOSE MANUEL GARITA HERRERA. Obispo de Ciudad Quesada

Exposición XXI Informe Estado La Nación y Reg. Huetar Norte.

A continuación facilitamos la presentación utilizada por Guido Barrientos para exponer los prinicipales resultados del XXI Informe del Estado de la Nación, presentados recientemente en Ciudad Quesada.

Mensaje de los Obispos de Costa Rica para el adviento 2013.

“La luz del Adviento nos lleva
al encuentro con aquel que es la Vida”

Mensaje de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

Muy queridos hermanas y hermanos:

Renovar la esperanza

El horizonte que abre el tiempo del Adviento, nos invita a cada uno de nosotros a renovar la esperanza para dar testimonio en el mundo1; aún más, cuando las situaciones difíciles tienden a apagarla. «Frente a quienes sólo ven confusión, peligros y amenazas, o de quienes pretenden cubrir la variedad y complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables … —queremos— confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia»2.
El misterio de la Encarnación que contemplamos y celebramos, nos hace volver la mirada hacia un Dios que, en su Hijo, abraza la vida de cada ser humano, haciéndola suya, llevando a plenitud la historia de la humanidad 3 e imprimiéndole un rumbo en el que la esperanza siempre será posible.

Gratitud
Es por ello que, como pastores de la Iglesia en Costa Rica, agradecemos al Pueblo Santo de Dios que peregrina en cada una de las Diócesis de nuestro país, por la adhesión a la fe en Cristo, nuestro Salvador y a los valores de la vida y de la familia que se realizan en el misterio de la Encarnación y que fue expresada, festivamente, durante la Caminata de la Fe del pasado 17 de noviembre del 2013 y llevada a su pleno significado en la celebración de la Eucaristía, que compartimos en el parque Metropolitano de La Sabana.

Algunas reflexiones
Queremos recoger y expresar algunas reflexiones que ha suscitado en nosotros la experiencia de este significativo encuentro, que tuvo como motivación la vida y la familia según el plan de Dios.
1. La familia de Nazaret vivió del trabajo de un sencillo artesano4, que en el contexto socio económico del siglo primero, conllevaba una marcada pobreza. Ellos vivieron la carencia de un techo digno en la noche de Belén5, tuvieron que emigrar a un país extraño en condiciones de exilio 6 y experimentaron otras circunstancias como la viudez y la orfandad.

Situaciones semejantes tocan la vida de nuestras familias y ellas son objeto de nuestra preocupación y deben hacernos visualizar los retos que imponen a una Iglesia que quiere acompañar integralmente a sus hijos y que hemos tratado de animar mediante el proyecto “Familia y Juventud”.

El que hayamos puntualizado algunas dimensiones de la vida familiar es un hecho coyuntural que no puede reducir el horizonte de nuestra solicitud pastoral y que nos compromete en una pastoral integral de la familia, con caminos e iniciativas con las cuales responder a tantas necesidades. 7

2. La propuesta del matrimonio, entendido como institución primordial sobre la que se funda una familia, es la expresión de una clara antropología que visualiza en la unión conyugal la expresión de un amor del todo singular, que se auto trasciende en una donación amorosa sin reservas, que se solidifica en la indisolubilidad de una alianza llamada a ser Sacramento del amor divino 8 y se hace fecunda y se prolonga en la vida de los hijos que siempre serán un don de la gratuidad divina. Entendemos que muchas familias no están, necesariamente, constituidas así pero, también, desde su situación deben ser abrazadas y acompañadas en su camino de fe y ayudadas para que puedan dar respuesta al designio de Dios sobre ellas. 9
Que ninguna familia se sienta al margen de la Iglesia, mucho menos rechazadas por ella, sino que, por el contrario, encuentren en la Iglesia una comunidad amorosa que les ayude en sus carencias y les impulse a acrecentar sus potencialidades.

3. Un valor fundamental para todos aquellos que creemos en que el Hijo de Dios vino para que «tuviéramos vida y vida en plenitud» 10 es el ver la existencia como un don inalienable de Dios. La vida no es un objeto, no es algo de lo que el ser humano pueda disponer a su arbitrio: es un regalo de Dios y por ende, una realidad cuya preservación requiere que sea remitida a Aquel de quien proviene.

A la familia corresponde por su naturaleza, ser el espacio vital en que se proteja la vida, y de forma singular cuando ésta se muestra vulnerable. Toda familia debe ser un santuario en el que la vida pueda desarrollarse en plenitud para todos sus miembros, de lo contrario, su naturaleza se desvirtúa y termina convirtiéndose en un lugar marcado por relaciones de posesión y de dominio. « La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad » (DA 360).
Como María y José que al huir a Egipto buscaban, incluso, a costa de un gran sacrificio, sacar al niño Jesús del alcance de Herodes que le quería dar muerte, así nuestras familias, con la ayuda de cuantos en la sociedad tienen el deber de custodiar y defender la vida (cfr. DA 436), deben convertirse en un muro de defensa de la vida que quiere germinar en ellas.

4. «El misterio del hombre se esclarece a la luz del misterio del Verbo encarnado» en; en efecto, solamente a la luz de este misterio que irradia desde Belén, es que logra la humanidad encontrar la ruta de una vida plena; desde él, la Iglesia logra captar la infinita dignidad de todo ser humano, elevado por gracia divina a la dignidad de hijo de Dios, y por ello, esta dignidad es el vértice de su enseñanza, la razón misma de ser y de existir que tiene la Iglesia. En este horizonte, la Iglesia quiere ser madre que acoge a toda persona sin distingos y quiere desde la realidad propia de cada uno, acompañarlo con profundo respeto. Su misión, —como lo expresa el Papa Francisco— «es ser expresión de la misericordia de Dios, que quiere estar cerca de toda persona humana, darle sentido a su vida, llenarle de esperanza para que viva intensamente cada día conforme a su dignidad y a sus derechos fundamentales (...) «La iglesia necesita con mayor urgencia hoy una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad», la Iglesia «se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo”.

De todo ello nos habla el misterio de Belén, este horizonte es el que sugiere el Adviento en todos nosotros.

La Familia de Nazaret como modelo

El Adviento evoca en nosotros la figura de la familia peregrina de Nazaret, de José y María que buscan en Belén un lugar digno donde pueda nacer la esperanza, de su camino hacia Egipto salvaguardando la vida del Niño del poder de Herodes que la amenaza; la figura caminante de los magos que saben interpretar los signos del cielo para dejarse conducir por la estrella hasta el pesebre donde esta recostado Aquel que ha venido a dignificar al ser humano abrazando su naturaleza.

Sepamos caminar también nosotros en esta misma dirección, buscando siempre un lugar para que nazca la esperanza en el respeto y cuidado de la vida de todo ser humano, y de toda la obra creada. Sintámonos invitados a discernir los signos de los tiempos de forma que nos abramos a la luz que ellos nos hacen ver, en relación con el rumbo que debemos recorrer.
El Dios de la paz y el amor manifestado en Jesús niño reine siempre en nuestros corazones.
Obispos

Comunicado del Administrador Diocesano Pbro. Albán Arroyo, en relación a la situación actual del Colegio María Inmaculada.

COMUNICADO OFICIAL SOBRE EL COLEGIO MARÍA INMACULADA

El Administrador Diocesano de la Diócesis de Ciudad Quesada, manifiesta:

La Iglesia Católica, que actúa siempre con corazón de Madre y Maestra amorosa, es la fundadora, creadora y sostén, de la obra educativa Colegio María Inmaculada. Dicha obra es fruto de la visión de Monseñor Solís, ejecutada y desarrollada por Monseñor Eladio Sancho con la generosa labor y colaboración del pueblo Sancarleño y la Comunidad de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada.

La Iglesia en tanto Cuerpo Místico de Cristo, no tiene divisiones y los frutos de la predicación de la Buena Nueva, no pueden ser atribuidos a grupos, congregaciones individuos. Así también, la administración de los bienes temporales eclesiásticos, utilizados en la labor evangelizadora, de acuerdo con los mandados del Derecho Canónico, se administran y encaminan siempre al mayor bien de los fieles.

Rechazamos, por ello, enfáticamente, que haya existido en 56 años, o que exista hoy, conflicto alguno entre la Congregación de las Religiosas y la Iglesia Católica, con ocasión de la propiedad de los bienes inmuebles en que se asienta el Colegio. La historia del Colegio consta claramente escrita en las memorias del Presbítero Monseñor Eladio Sancho.

Alabamos y reconocemos la encomiable labor educativa, que a favor de la Iglesia y del pueblo de San Carlos, han llevado a cabo las Hermanas Franciscanas, y vemos con tristeza la decisión, libremente tomada por la Congregación, de alejarse del Colegio.

El día 2 de Noviembre de 2013, nos fue comunicado que luego de un proceso interno de discernimiento, el Gobierno Provincial de la Congregación, tomo la decisión de finalizar su compromiso con la Diócesis. Esa decisión, además, fue avalada por el Gobierno General de la Congregación, con sede en Bogotá, Colombia.

En virtud de lo anterior, el 19 de noviembre de 2013, se firmó un finiquito de la administración del colegio entre la Congregación y la Diócesis.

En vista de la situación de Sede Vacante en que se encuentra la Diócesis, tal decisión fue comunicada al Colegio de Consultores, que fue del parecer que se debía respetar la decisión tomada por las hermanas. De igual manera, en reunión que hubo el día 22 de noviembre de 2013, en la Nunciatura Apostólica, escuchadas las partes, Monseñor Vittorino Girardi Stellin mccj., Obispo de Tilarán-Liberia, encargado de Pastoral Educativa de Costa Rica, y Mons. Pierre Nguyen van Tot, Nuncio Apostólico en Costa Rica, puntualizaron el deber de respetar la decisión tomada por las Hermanas.

Por todo lo anterior, es nuestro ferviente deseo, comunicar a los fieles y a la comunidad en general, que no existe peligro alguno para la continuidad de la obra educativa del Colegio, que como siempre, seguirá bajo la protección de la Iglesia Católica, y sirviendo a la comunidad.

Desautorizamos —categóricamente— que exista necesidad alguna de salvar al Colegio María Inmaculada de peligros o riesgos, a la vez que, haciendo eco del espíritu fraterno con que Cristo fundó su Iglesia, llamamos a rechazar visiones parciales de la verdad o intentos de hacer ver que existen enfrentamientos o divisiones entre la jerarquía de la Iglesia y el pueblo, que no son reales.

Dado en Ciudad Quesada, 12 de Diciembre de 2013, día de Nuestra Señora de Guadalupe.

Pbro. Dr. Albán Arroyo Vega.
Administrador Diocesano de Ciudad Quesada

CVI Asamblea CECOR

Mensaje de los Obispos de Costa Rica con motivo de la CVI asamblea.

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